Durante los últimos años ha cambiado drásticamente la percepción del embarazo, de ser considerada una etapa en la que la mujer debería guardar absoluto reposo y la creencia de que se encontraba en una etapa muy vulnerable a saber que dicho reposo genera más daños que beneficios, retrasando la recuperación postparto, favoreciendo la aparición de sobrepeso y diabetes gestacional.
Debido a lo mencionado anteriormente la recomendación general es que la mujer se mantenga activa antes (si se inicia un programa de entrenamiento antes del embarazo es más sencillo y seguro seguir con el programa durante el embarazo) y durante este periodo, sin embargo, habrá que tener ciertas precauciones y seguir ciertas pautas antes de iniciar un programa de ejercicio adaptado al embarazo.
Lo primero que debemos tener en cuenta es que es indispensable la autorización del médico ya que, aunque el ejercicio es considerado seguro en la mujer gestante pueden existir aspectos personales que signifiquen un riesgo adicional al embarazo (embarazo de riesgo).
Una vez teniendo autorización del médico es importante tener en cuenta que la prescripción de ejercicio debe ser 100% personalizada y como en cualquier caso debe existir una evaluación por parte del entrenador antes de iniciar el programa. Por lo que se vuelve indispensable la asesoría de un profesional del ejercicio con estudios de especialización sobre el embarazo.
En cuanto a las precauciones que hay que tener dependerán de los riesgos y condiciones en las que la mujer llegue al embarazo (sobrepeso/obesidad, patologías, etc). Además, dichas precauciones dependerán del trimestre en el que se encuentre.
Primer trimestre
Es el periodo más delicado y con mayor riesgo en la práctica de ejercicio, por lo que en algunos casos puede ser recomendable no realizar un entrenamiento físico en esa etapa a menos que ya lleve tiempo realizando un entrenamiento físico desde antes (consúltalo con tu medico).
Segundo Trimestre
Este trimestre es el que nos permite mayor libertad de entrenamiento, sin embargo, este deberá ser adecuado y adaptado a la capacidad de cada mujer.
Tercer Trimestre
En esta última etapa puede ser necesario disminuir la dosis del entrenamiento y tener especial cuidado en posiciones decúbito (acostada) ya que puede limitar el riego sanguíneo al bebé.
Finalmente habrá ciertas consideraciones que habrá que tener durante todo el embarazo:
Cuidar la temperatura corporal.
Evitar intensidades elevadas que puedan comprometer el riego sanguíneo y aumente la temperatura del bebé.
Evitar ejercicios que involucren impacto como saltar o correr.
Cuidar ejercicios que generen presión abdominal.
Cuidar la frecuencia cardíaca a través de un pulsómetro y hacer una estimación de la FC máxima a utilizar.

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